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Feliz cumpleaños, Noam Chomsky

Hoy Noam Chomsky cumple 97 años. Llevaba casi todo el año deseando que llegase esta fecha y poder celebrala con un merecido homenaje a quien sin duda es uno de los nombres más importantes en la historia de la lingüística, y el más influyente en el rumbo que ha tomado esta ciencia desde mediados del siglo XX. Tengo recuerdos de escuchar el nombre de «Chomsky» desde mucho antes de empezar a indagar en los pormenores de la lingüística; incluso antes de tener siquiera una remota idea de quién había detrás de aquel singular apellido. Es uno de esos nombres que se invocan como referencia de sabiduría: leer a Chomsky es sinónimo de ser una persona cultivada y moderna. No todo se debe a la lingüística. En realidad lo que más fama ha aportado a Chomksy, lo que en su momento hizo que su nombre saliese en las noticias culturales de todo el mundo fue su crítica política, sobre todo en contra del imperialismo norteamericano. Comenzó a ser conocido en la escena política...
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«Explicar» la obra de Tolkien

J. R. R. Tolkien recibió un regalo muy especial por su septuagésimo cumpleaños. Charles Wrenn y Norman Davis , los profesores que le habían sucedido respectivamente en sus cátedras de Anglosajón y de Lengua y Literatura Inglesa en Oxford, se confabularon con otros colegas de la Universidad, antiguas alumnas, alumnos y amistades, y también con su editor en Allen & Unwin, con quien había cosechado sus grandes éxitos literarios. Juntos publicaron en 1962 el compendio de ensayos English and Medieval Studies, Presented to J.R.R. Tolkien on the Occasion of his Seventieth Birthday . En ese volumen hay ensayos sobre inglés antiguo y medio, manuscritos, topónimos, mitología nórdica, y hasta arqueología e indagaciones etimológicas del inglés moderno, más un destacado poema de W. H. Auden , reconocido y fiel admirador de la narrativa de Tolkien, dedicado al autor homenajeado. Se nota el empeño y cariño que todos los involucrados pusieron para escoger las materias y la form...

Max Müller

Me falta un buen título para la película, pero me imagino escenas del trailer : brahmanes enfrentándose a colonos ingleses en la India; fundido en negro; la Reina Victoria de Inglaterra preguntando indignada «¿Cómo es que no podemos civilizar a esos salvajes?»; un hombre apuesto y distinguido, con pobladas patillas, responde: «Ni con todos vuestros ejércitos conseguiréis destruir sus ritos y creencias; están demasiado arraigados en sus mitos y su lengua ritual». «¿Qué sugiere usted que hagamos, entonces?» le espeta la Reina. Breve silencio con la mirada sostenida; el hombre dice serenamente: «Aprender sus mitos y su lengua ritual.» El mismo hombre, con pelo encanecido pero sin perder nada de su porte, está subido en un estrado recibiendo una larga ovación de la alta sociedad inglesa. Mientras suenan los aplausos se superponen varias imágenes: un clérigo que grita «¡Es un blasfemo, un cruzado en contra de Dios y de Cristo!»; «¡Un traidor extranjero!» dice otro hombre condecorado...

El glamour de la gramática

No se puede culpar a los niños que piensan que las clases de gramática son una estupidez. Como poco, tienen argumentos razonables para considerar que son un esnobismo. Al fin y al cabo esos niños han aprendido a hablar perfectamente sin necesidad de estudiar de antemano un montón de reglas que, encima, están plagadas de excepciones absurdas. Si además están estudiando más de un idioma se encontrarán con disparates como que el gerundio sirve para cosas distintas en cada lengua, y cosas así. Padres y maestros intentarán motivarles argumentando que así entenderán por qué se habla como se habla, y aprenderán a hacerlo bien, sin cometer los fallos habituales. Esta última parte, sin embargo, solo será convincente en la medida que el niño no se cuestione esa visión prescriptivista de que si habla de un modo distinto al de la mayoría, estarán hablando «mal», y mientras no caiga en la cuenta de lo incongruente que es que haya normas contrarias a «lo normal», es decir a lo habi...

Más filosofísica: la causa perdida

Cualquier padre, toda madre se ha enfrentado a medias divertido, irritada y con genuino desconcierto al darse de cuenta de su ignorancia, a esas series recursivas de «¿y por qué» de sus hijos. Y es que los humanos tenemos una curiosidad innata por conocer cosas, y en particular por el motivo de que sean así y no de otro modo: sus causas, el porqué. Por cierto, que digo los humanos en general, no solo los niños; lo que suele cambiar más con el tiempo es nuestra conciencia sobre lo que saben los mayores y la tendencia a divertirnos con reacciones repetitivas. Aunque en fin, también es verdad que hay casos de auténtica estupidez y acomodamiento en la ignorancia, pero qué le vamos a hacer. Ya hablé de esto (sobre nuestra tendencia a preguntarnos la causa de las cosas, no sobre los mentecatos) cuando comentaba El libro del porqué de Judea Pearl hace unos meses: del papel que juega la imaginación en la visión del mundo; cómo la capacidad de imaginar mundos...

Filosofísica: reacción a la mínima acción

De todos los ensayos que escribió C. S. Lewis a lo largo de su vida, uno de mis favoritos es Bluspels and Flalansferes , al que le dio el divertido subtítulo de «una pesadilla semántica». Se trata de una breve disertación que hizo sobre las metáforas en 1936, ante el Club Filológico de la Universidad de Manchester, y que publicó tres años después en el libro Rehabilitations and Other Essays . Es, posiblemente, uno de los textos filológicos más importantes de Lewis en su etapa de Oxford —más tarde, durante los años que estuvo en Cambridge, tendría ocasión de publicar el libro de Studies in Words del que ya hablé hace un tiempo —. En ese ensayo, Lewis reflexionaba sobre la idea de que el vocabulario de una lengua está compuesto esencialmente de «metáforas muertas», y en qué medida la forma en la que vemos las cosas se ve influida por el sentido original de esas metáforas. Y en esa reflexión distinguía entre las que llamaba «metáforas del maestro» de las «metáforas del...