Ir al contenido principal

Entradas

La cansina tontería de C. S. Lewis

Es curioso que uno de mis libros favoritos de C. S. Lewis sea también uno de los más vilipendiados por J. R. R. Tolkien. Lo peculiar no es que Tolkien arremetiese contra la obra de su amigo (es conocida su agria reacción a El león, la bruja y el armario ), ni que me guste un libro criticado desfavorablemente por Tolkien (de no ser así mi catálogo de lecturas placenteras sería muy magro), sino que —habida cuenta de mi admiración hacia Tolkien como filólogo— esto ocurra con un libro que criticó especialmente por su tratamiento de los detalles lingüísticos. Y aun así, considero que este es el libro más filológico de Lewis, incluso en el sentido literal de la palabra.
Entradas recientes

Los filólogos y los críticos

C. S. Lewis comentó una vez que su amistad con J. R. R. Tolkien le ayudó a desembarazarse de dos viejos prejucios. Lo dijo así en un conocido pasaje de sus memorias: Al entrar por primera vez en el mundo me habían advertido (implícitamente) que no confiase nunca en un papista, y al entrar por primera vez en la Facultad (explícitamente) que no confiara nunca en un filólogo. Tolkien era ambas cosas. En el libro en el que contaba esto, Cautivado por la alegría , Lewis relataba su vida centrándose en su periplo espiritual, así que es normal que cuando se cita ese pasaje, se suelan cargar las tintas sobre cómo abandonó aquel primer prejuicio contra los católicos. Pero como ya he comentado en el post anterior a este , personalmente encuentro más fascinantes las afinidades y rencillas entre Tolkien y Lewis en materia lingüística. Y a este respecto, su cambio de perspectiva respecto a la filología tiene más sustancia de lo que parece. Porque aunque si

Tolkienizar a Lewis

Mucha gente se sorprende cuando digo que no me suelen interesar los libros que se escriben sobre C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien. Reconozco que parece una desfachatez decir algo así, después de haber escrito yo mismo uno de la misma temática. Pero prometo que tiene una explicación.

«Noviembre Tolkien» en Pynchon & Co.

La librería Pynchon & Co de Alicante ha preparado para este mes de noviembre ciclo de actividades dedicado a la figura del escritor J. R. R. Tolkien, con motivo de la conmemoración del 50º aniversario de su fallecimiento. Durante todo el mes tienen preparadas varias actividades, organizadas por la delegación ilicitana de la Sociedad Tolkien Española : Viernes 3 de noviembre : Beer & Tolkien , una sesión abierta de lecturas del legendarium entre cervezas. Viernes 10 de noviembre : Presentación del libro Las vacaciones de un hobbit , con los autores José Manuel Ferrández y Fernando Frías. Jueves 16 de noviembre : «Escuchando a Tolkien», una audición comentada de entrevistas, lecturas de fragmentos, discursos y dramatizaciones existentes del creador de la Tierra Media. Viernes 24 de noviembre : Presentación del libro Palabras con sentido , con el autor Helios De Rosario. Si vives en Alicante o en las cercanías, anímate a acercarte

«Palabras con sentido» en Fan Kingdom

Mañana, 29 de agosto a las 22:00 hora española, tendré el placer de participar en directo en Fan Kingdom , un podcast dedicado al ocio, el divertimento y la cultura, en el que hablaremos del libro Palabras con sentido .

Wright, Tolkien y Sweet

La etapa de estudiante de Tolkien en Oxford comenzó de forma poco prometedora. Desatendió sus estudios de los clásicos «en favor del nórdico antiguo, las festividades y la filología», lo que le costó unas notas de segunda categoría en los exámenes intermedios (los llamados Honour Moderations ). Sin embargo, Tolkien tenía un don especial como filólogo: una extraordinaria perspicacia que le permitía entender el lenguaje y los textos antiguos con «una riqueza y concreción de detalles que le distinguían de todos los demás filólogos». Además, durante su carrera como profesor luchó como ningún otro por «cerrar la antigua brecha entre “literatura” y “filología” en los estudios de Inglés en Oxford». «Su visión única y simultánea del lenguaje de la poesía y de la poesía del lenguaje le capacitaron para esa tarea.»

Tolkien y los neogramáticos

Hay una cosa extraña en las lenguas élficas que inventó Tolkien, que a primera vista parece un gran fallo. Existen muchas de esas lenguas: el sindarin que predomina en los nombres de lugares y personajes de la Tierra Media, el ceremonioso quenya en el que se dan los nombres de los reyes, la canción de despedida de Galadriel y otros poemas, y también otros idiomas élficos con una presencia marginal. Pero se nos hace ver que todos ellos son lenguas emparentadas, descendientes de un «eldarin común» que hablaban los más antiguos elfos antes de la Primera Edad del mundo. Y precisamente en ese detalle, que por otro lado hace que sea una invención lingüística magistral, es donde se encuentra el problema. Porque los elfos son eternamente longevos, así que ese desarrollo y ramificación de las lenguas, semejante al que experimentan los idiomas «de verdad» a lo largo de decenas de generaciones, se da en las lenguas élficas en el intervalo de solo unas pocas, o incluso una sol